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Friday, March 02, 2007
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12:52 PM
by Fernando
df este sábado 3 de marzo lloraré. Sí, lloraré en cuanto salga del aeropuerto de la ciudad de méxico y sienta nuevamente a la ciudad que esperanza me dejó. Pero no lloraré de emoción, a pesar de los dos años que llevó sin pisarla, lloraré cuando mis pulmones y mis ojos sientan el peso del plomo y la polución Sí, mi desintoxicado organismo se tendrá que adaptar al lugar que lo arropó por años. La última vez que estuve en el df, me quedé seis meses. El encuentro con mi ciudad fue como reiniciar una relación con una chica con la que hubiera pasado buenas épocas, pero que la vida nos llevó a otros lares y de repente nos reencontró. No dudo que en este viaje la ciudad vuelva a seducirme y a pedirme que me quede con ella, de hecho estoy seguro que así será. Y tendré que debatir, una vez más, entre las ventajas que me da seguir con ella o entender que por más que nos queramos nuestra relación no va a ninguna parte. Pero me cojeré a la ciudad con esa ansia natural de no vernos dos años, como si hubiera hecho un voto de castidad y ni una chaqueta me hubiera hecho en su honor. Sí, sentirá que la violo, pero sabe que es puro amor, ¡pinche ciudad! Y como musa, estoy seguro que me inspirará y podré superar esta leve crisis en la que me encuentro por el exceso de computadora. Agüevo que sí, me dará nuevo material y una visión extra para seguir con mis chaquetitas mentales. Así que ?vieja ciudad de hierro? ahí te voy?
Tuesday, February 20, 2007
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4:14 PM
by Fernando
Creo que cuando llegué a Playa, ésta sólo tenía dos carros y otro par de camiones. Al parecer cada día que he vivido en esta ciudad ha llegado un nuevo carro lo que, si sumamos 365 por 7, da un chingo. Y no es que no lo haya notado, pero, caray, el tráfico de hoy día ya lo puedo comparar con otras entidades. Aún le falta mucho pa? alcanzar al dfectivo, pero con el calor que hay acá, uno se vuelve igual de loco que en ese largo andar para trasladarse por la avenida de los Insurgentes. Lo peor es que los pinches cafres que hay por este lado del planeta, los que tampoco pensaron ver estas filas de vehículo y sentirse atrapados al antojo de los semáforos, no han podido asimilar la situación como ocurre en la ciudad más grande de los nopales. En consecuencia, se alebrestan más a la hora de conducir y tiro por viaje se embarran entre ellos mismos; no falla que haya uno de estos al día. Tengo poco más de un año que me hice de una bicicleta (porque el pueblo creció tanto que caminar ya era perder el tiempo) y ahora me debo hacer de una nave que funcione a base de gasofia para integrarme a esta bola de ojetes que no respetan mi preferencia y que no entienden que la bici también es un vehículo que obedece las normas que se inventaron para el pueblo que se dice ciudad. Y mientras este pueblo exbicicletero se pelea por la conveniencia de tener un muelle de cruceros que puede traer más gente y dinero, y más conflictos viales; en donde unos tienen que esperar el permiso para hacerlo, mientras otros dice que no habrá tal permiso y unos más dicen que tal vez sí, si saben hacer un proyecto viable. Pues mientras todos hablan de permisos, unos cuantos, poquitos en realidad, se preguntan quién le dio permiso a los hoteles de venir acá y hacer crecer a este pueblo que dicen fue de pescadores. Esos poquitos, graciosamente, son de los primeros pelmazos que empezaron a vender sus tierras y a hacerse de dinero para comprar sus carros, los primeros que hubo en este pueblo y que quisieron saber lo que era andar en una de esas máquinas, en un lugar que ni putas calles tenía. Otros poquitos salimos a pedalear, esperando el momento en que un taxi o un camión o una unidad x nos hagan la mala jugada de hacernos perder el equilibrio al pegarse a nosotros para enviarnos primero a la orilla y luego a probar el pavimento, el cual, de veras, siguen bacheando una y otra y otra y otra vez?
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2:33 PM
by Fernando
vacaciones, vacaciones, vacaciones, vacaciones, vacaciones......................va va va va va va va va va va va va va va va va va va va va va.................
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Friday, January 26, 2007
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9:25 PM
by Fernando
El extraño sitio donde vivo espantó por primera vez mi sueño. Los cinco cuartos de 7 X 4 que compartimos las paredes del segundo piso del lote 8, de la calle 16, no se han caracterizado por una sana convivencia entre los que ahí cohabitamos, tan sólo el intercambio de saludos. Cuando a las 4 de la mañana desperté sobresaltado porque mi puerta azotó contra la pared, intempestivamente, mientras dos de los vecinos se la partían en el pasillo de metro y medio de ancho, me obligaron a tomar medidas extremas. Tres horas después de ese despertar que ya no me permitió soñar, toqué la puerta de la casera y como los vecinos que tantas veces fastidiaron a mi jefa por las fiestas que hacíamos, acusé a los vecinos. Le dije a la casera que mis vecinos estaban chupando desde las 8 de la noche y que los envases los dejaron a un lado de la puerta. Para mi sorpresa ella me preguntó porque no fui a decírselo cuando ocurría. Pos porque no me molesta que chupen, carajo, me molesta que no sepan conbeber? Lo decía porque uno de los vecinos llegó apenas hace un par de semanas atrás, a meterse al cuarto de las dos hermanas pa? cogerse a una, mientras que el otro llegó con su mujer un mes antes de la llegada del galán. Nada nos une y nada nos identifica, pero ellos coincidieron en una noche de peda que los acercó y que yo soporté durante unas tres horas hasta que me jeteé. De lo que alcanzó a captar mi cerebro, cuando la puerta fue violada, es que uno le decía al otro que no se volviera a meter a su cuarto, mientras las hermanas lloraban, al parecer, porque el que perdía la batalla era el recién llegado a su hogar. Le dije a la casera, no me molesta que se embriaguen y pongan su música de banda machos a todo volumen. (He aprendido a vivir con eso porque a donde me mude siempre hay alguien al que le encanta esa música.) No me molesta que dejen las botellas y las latas que se enjaretaron junto a mi puerta, ni que tiren sus colillas en el pasillo que nunca he barrido. Ahora fue la casera la que puso cara de sorprendida y ojos de ?ton?s qué chingados te molesta?. ¡Chale, es la primera vez que se embriagan juntos! ¡Que se rompan la madre en otra parte! Me fui al trabajo sin saber si la casera me entendió. Inicié mis actividades con un sueño que quemó a mis pestañas, un sol que pateaba a mi espalda y un cerebro que se debatía preguntándose si en verdad me molestaba esa madriza o que no me hubieran invitado a su fiesta cuando llegué a mi cuarto, cansado de barrer las calles y de no tener un peso más para mi pachita?
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9:24 PM
by Fernando
El único consejo que me dio mi viejo fue que, antes de aprender a tomar, aprendiera a destapar. Hoy, como todas las noches, recordé tan acertado consejo cuando destapé la octava caguama con la llave de mi chante. Lamento que nunca me haya dado un segundo consejo tan valioso como éste?
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Wednesday, January 03, 2007
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3:33 PM
by Fernando
En serio, lo único que provocan con tanta fiesta es que los jodidos como yo, que no tiene ya para pagarse una peda en los antros que encarecieron en esta ciudad, aprovechemos el alcohol gratis que sale a chorros como en una fuente para continuar con el lento avances de nuestras dolencias y, después? cortar de tajo esa fuente de eterna alegría. Este año me rayé, en mi cuarto aún queda un absolut, un solera, un buchanan?s, un vino generoso tipo jerez que tendré que tirar porque de plano no va conmigo, un rompope que no me sacará el chamuco y, ¡ah, lo mejor!, un tequila envasado especialmente para una compañía destructora de ecosistemas de origen gabacho. El año que terminó no me dejo ni amigos ni enemigos, sólo nueva gente con la que tomar, drogarse y ponerse orate. El año que empieza no quiero que me traiga nada, la gente con la que se vale tomar y drogarse y seguir poniéndose orate fluirá de manera normal; nunca ha habido necesidad de buscarlos cuando llegamos solos. Eso sí, lucharé por rebasar el promedio nacional de tomar 52 litros de cerveza por año, nomás por tener un buen propósito. Aún cuando en estos días mi ser se ha vuelto un poco pusilánime y grita por ponerle cable a la tele para apendejar mi cerebro, lucharé por que no suceda, ¡carajo en algo tengo que vencer a la voluntad interna! Y, en vista de que se acabaron los buenos sentimientos y el fenómeno de regalar alcohol, rascaré todos los escondrijos donde sobre un poquito de esa voluntad, la voluntad que hace hermanos y compadres momentáneos, de una noche.
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Wednesday, December 27, 2006
Posted
2:38 PM
by Fernando
éstas pinches fiestas en las que no creo en la bondad del hombre y en sus buenos sentimientos de que cambian por una noche y se aman eternamente por ser la humanidad... éstas pinches fiestas que son un pretexto para celebrar y embriagarse, pero que no causan efecto en una ciudad que se dedica precisamente a eso, a beber y embriagarse diariamente... éstas pinches fiestas que generan más filas para comprar cualquier cosa o cambiar tu cheque en el banco... éstas pinches fiestas que te obligan a ver más porquería televisiva que cualquier otra época del año... éstas pinches fiestas... tienen algo bueno, tienen la garantía de que habrá alcohol gratis por varios días... pero después te dejan con el deseo de más, maldita sea...
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Saturday, December 09, 2006
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8:54 AM
by Fernando
LOS VECINOS QUE TUVE
Cuando los conocí creí que aún no pagaban la renta y que la casera, tan patética como es, les cambió la cerradura de su cuarto. Pero llegaron solicitando posada por esa noche porque, supuestamente, habían perdido la llave de su cuarto. Yo padecía de insomnio y, a pesar de que eran las tres de la mañana, no me espantaron ningún sueño, de hecho me encontraba viendo un video de una serie de televisión, que me regalaron cuando compre una botella de Centenario reposado días atrás. Nunca había cruzado palabra con ellos, por eso me sorprendí un momento cuando me pidieron refugio para no tener que irse a la playa a esperar que la luz del sol apareciera. Ante este desconcierto, ellos creyeron que no los dejaría, pero al salir de mi pasmo, abrí la puerta y les indiqué el colchón en el suelo mientras yo me recostaba en mi hamaca. Por respeto a ellos, apagué la tele y el DVD y fingí dormirme para que ellos se relajaran y pudieran descansar. Mi cabeza tenía varias cosas que pensar, seguía sin conciliar el sueño, cuando del colchón empecé a escuchar besos y ropa que caía al suelo. Susurros no disimulados, caricias y gemidos que menos ayudaron a que yo pudiera cerrar mis ojos. Disimuladamente me giré en la hamaca para ver lo que hacían mis vecinos y entre la oscuridad del cuarto y la poca luz que ofrecía la luna noté el trasero de la chica apuntando hacia mí, el cual aún no era penetrado por el miembro del vecino, pero que ya coqueteaba con hacerlo. De espaldas al colchón, el vecino mordía y lamía las tetas de su compañera que, de rodillas y levemente inclinada lo besaba alrededor del cuello y las orejas, mientras una de sus manos masturbaba el miembro. Aunque no dormía, insisto, terminé de despertar pues sentí la necesidad de participar en el ritual. Me quité la playera y el short que me servían de pijama y brinqué al colchón donde, inmediatamente, besé las nalgas de la vecina mientras mis manos recorrían sus piernas. Cuando el vecino sintió mi presencia, dejó de hacer sus labores. ?¿Qué paso, vecino, a poco lo invitamos?? Me disculpé por el atrevimiento de agregarme a la fiesta sin ser llamado y le pregunté si podía participar con ellos. ?No, vecino, es mi mujer, cómo cree?, sentenció, ?pero puede ver, eso sí se lo permito?. La vecina me dio la espalda y reinició las caricias a su pareja quien, momentáneamente, observó cómo los observaba. Instantes después, el vecino se olvidó de mí y siguió el juego de su mujer que ahora le lamía la verga desde la raíz hasta la cabeza. Yo descubrí una pieza de encaje de color lila a un lado del colchón, la tomé entre mis manos y con ella sobé mi pene erecto mientras el vecino jugaba con el clítoris de su pareja. Más confiados en su tarea, los vecinos olvidaron mi presencia y por espacio de 15 minutos él la penetró mientras ella rodeaba su cadera con las piernas y yo me corría en menos de diez minutos en la prenda íntima con la que me limpié después de tirar mi esperma. Cuando se relajaron, la vecina notó que yo aún tenía su braga entre mis dedos y en un gesto noble me pidió conservarla de recuerdo. El vecino le dio otros besos y la invitó a dormir, con lo que me daba a entender que yo debía hacer lo mismo. No supe a qué hora dormí, pero cuando desperté el sol quemaba mi rostro y los vecinos habían desaparecido. Los volví a ver un par de noches después, aunque ya tenían la llave a su habitación, me pidieron permiso para dejarlos dormir en mi cuarto nuevamente. Ni siquiera sabía cómo se llamaban, pero la experiencia de la otra noche me daba confianza en dejarlos pasar. Al entrar, me pidieron apagar el televisor, en el cual por cierto, seguía viendo la serie de televisión que ahora estaba en video. Ella tenía un pantalón de mezclilla demasiado ajustado, que la ayudaba a presentar unas piernas muy atléticas, lo que el vestía no me interesó. Sin tapujos, la chica se desprendió de pantalón, lo que me permitió notar que en la tanguita que llevaba puesta había una leyenda escrita que decía ?Mete un Gol? y un balón de fútbol a lado. El vecino comenzó por chuparle las piernas, mientras ella se deshacía de su blusa de líneas blancas y rosas. Después de quitarse su camisa y el pantalón, el vecino le quitó la tanga con los dientes a su compañera y me permitió ver su pubis alfombrado. Le pregunté si podría participar, pero negó rotundamente, pues se habían jurado fidelidad. No obstante, permitió que su mujer acariciara un momento mi verga, pues notaron que esta perdía tamaño, después de que me quitara mi pijama. Lo tocó lo suficiente para reanimarlo para, después, retirar su mano y llevarla a los huevos de su pareja con los cuales jugó un rato. Esta vez me corrí más rápido de lo pensado, pero por el ritmo que tenían ellos, me dio tiempo de hacerme otra chaqueta, aunque en esa ocasión sentí que la piel se despellejaba un poco. Ellos, por su parte, cogieron de lado y después se pusieron de pie para que él pusiera la espalda de ella contra la pared mientras le levantaba las piernas y la picaba a punto de matarla de placer. Después de terminar no se quedaron a dormir, prefirieron marcharse. El siguiente encuentro con mis vecinos fue a la siguiente noche, pero esta vez, ellos se dieron cuenta que yo tenía una visita. Karina paso a verme porque tenía ganas de coger, pero no esperaba que yo tuviera a unos vecinos ávidos de ver lo que podíamos hacer. Se fue molesta conmigo y los vecinos también porque no hubo show. Una semana después, el vecino tocó a mi puerta, iba solo y llevaba una cámara de video que me prestó. Me explicó que si mi amiga no dejaba que ellos presenciaran el acto, que por lo menos la grabara para vernos después en video. Acepte su proposición y cuando Karina regresó a buscarme, días adelante, inmediatamente salió de ahí, en cuanto supo de mi intención de filmarnos. No sé cómo se enteró el vecino de que Karina había ido, supongo que su mujer lo advirtió y le dijo. Se molestó cuando le dije que no había video casero. Salió un momento y llegó con un tape que en la etiqueta decía ?Virginia? y que me llevó a creer que era el nombre de su mujer. Sin embargo, al ponerlo en la cámara para reproducirlo, entendí que Virginia era la chica que salía junto a su pareja en un acto en el que ambas jugaban con un vibrador. Lo primero que pensé es que era mentira lo que me dijo sobre la fidelidad que se habían jurado, y se lo hice ver, pero respondió que eso era otra cosa. Lo segundo que llamó mi atención fue el tamaño de la panocha de Virginia y lo diestra que se vio para jugar con el aparato. Nunca observé que la cámara se mantuvo fija en una sola posición hasta que el vecino lo señaló. Me explicó que Virginia nunca se enteró de que había sido filmada y que ese film sólo lo miraban ellos cuando querían calentarse para coger. Entendí lo que quería decir, pero le mostré las dificultades de poner la cámara en mi pequeña habitación en donde Karina no la notara y que pudiera captarnos. Mi vecino revisó el cuarto y las posibilidades para colocar la cámara hasta que notó la caja en donde venía el televisor y que tenía en un rincón. Abrió un orificio en ella y con la ayuda de mis discos y películas, le dio la altura a la cámara para que ésta pudiera grabarnos. El vecino prometió que si conseguía filmarme con Karina, rompería su promesa de fidelidad y me dejaría unirme la próxima vez a ellos. No lo había querido reconocer hasta ese momento, pero, efectivamente, tenía grandes impulsos por meter mi picha en la caverna de la vecina. Sólo faltaba esperar a que regresara Karina, lo cual ocurrió casi dos semanas después del último encuentro. El problema, entonces, fue cómo podía prender la cámara sin que ella lo notara. Tuve ese golpe de suerte que en ocasiones da la vida, cuando Karina se metió al baño a mear. A pesar de dejar la puerta abierta, no se dio cuenta cuando encendía el aparato. Al salir, la tomé de la cintura para besarla ansiosamente, por la necesidad que sentía de penetrar a la vecina. Le recogí la falda y apreté sus nalgas, mientras la empujaba al colchón, para tirarnos y debatirnos frenéticamente. Karina mordía mi espalda y arañaba mis piernas mientras que yo la despojaba del sostén y pellizcaba sus pezones hasta ponerlos rojos y erectos. Ya sin ropa, nos dedicamos a mordernos los labios y las lenguas y a explorar el campo de nuestros cuerpos. A pesar del cachondeo, Karina mantenía seco su coño y ni mi dedo en su interior ayudó a lubricar su aparato. Tuve que hacer una pausa para buscar el lubricante y el condón, pero antes de ponérmelo, Karina le sacó punta con la lengua. Yo no pensaba en que fuera ella, mi mente se hacía a la idea de que era la vecina quien ocupaba ese cuerpo y, como tal, me inspiré para buscar una posición no tan convencional. Se me ocurrió ponerla en la hamaca, con la vista al suelo, mientras que yo de pie levantaba sus piernas un poco, a manera de carretilla, a fin de introducir mi gusano y con el movimiento natural de la hamaca lo metía y sacaba del chocho de Karina. Ella se mostraba extasiada y sus gritos lo demostraban, pero la posición le resultó, después de un rato, algo cansada y se volteó. Con las piernas por encima de mis hombros, la seguí penetrando hasta que terminé, desfallecido, envuelto en sudor por el esfuerzo que representó flexionar un poco las piernas para poder ensartarle mi polla. La cara de satisfacción en el rostro de Karina la llevaron a prometerme que regresaría al día siguiente, pero corté sus planes pues ya tenía otros planes, je je, ver a los vecinos para ver el video. Se fue contenta pidiéndome una cita dentro de dos días. Me encontraba algo cansado, pero no quería esperar un día más para chingarme a la vecina. Toqué a su puerta, pero no hubo repuesta. Volví a mi cuarto y una hora adelante insistí en la puerta de los vecinos. Tampoco respondieron al llamado. Una hora más y volví a tocar, pero el silencio me obligó a esperar hasta el otro día. Soy una persona obsesiva, en cuanto salí del trabajo corrí a buscar a los vecinos. Por fin los encontré. Les informé que ya tenía el video y que no podía esperar para mostrárselos. Me pidieron un momento, en lo que terminaban de comer y que sirvió para que yo fuera a buscar el video. Minutos después recibía las felicitaciones por mi ?excelente? trabajo y un beso de la vecina que me erizaba la piel. Les pregunté si podíamos volver a ponerlo mientras me sacaba la playera, preparándome para el menage a tríos. Sin embargo, el vecino me bajó la calentura pues su mujer, dijo, se encontraba reglando. ?Tenemos nuestras creencias, vecino, mejor espérese unos días?. Espere tres días en los que tuve que cogerme en dos ocasiones a Karina, con la misma idea de que era la vecinita quien ocupaba el lugar. Al cuarto día, saliendo del trabajo fui a tocar su puerta, sin respuesta. De hecho, ya no hubo respuesta porque no los volví a ver, la casera nomás me dijo que se fueron. Perdí el brío y las veces en que Karina se presentó de visita, cogí sin ganas, maquinalmente, pero con la añoranza de que fuera mi vecina. Después deje de ver a Karina también, cuando se enteró de que un video en donde me la cogía en una hamaca circuló por internet?
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Sunday, December 03, 2006
Posted
9:56 AM
by Fernando
cuando salí de mi prisión hecha de nubes, no pensé que regresaría. por lo menos logré traer una hamaca conmigo para mecerme en ella esperando la muerte...
Posted
9:55 AM
by Fernando
LA QUIROMÁNTICA
Ayer una mujer me leyó la mano, la izquierda. Me advirtió que si no empiezo a ahorrar en el futuro me las veré difícil por esta cuestión. Me dijo que encontraré a la mujer de mi vida, la cual pondrá orden a mi vida y quien me dará un hijo y posiblemente otro. Y me pronóstico una larga vida, pero, insistió, la vejez que yo tenga será en base a lo que ahorre. Si la deje leer mi mano es porque mi intención era meterle la risa entre las piernas y no porque crea en quienes predicen el futuro. Lo interesante de esa lectura es que al hablar de mi pasado me dijo que una persona que me quiere mucho está muy alejada de mí. Por supuesto, cómo no va a estar alejada si está muerta y vive en otro planeta? La quiromántica me dijo, en cuanto le revelé el punto, que ella se escondió de mí y de todos porque, al ser tan inteligente, no podía aceptar lo que le había pasado. Que se cerró al mundo hasta morir? Es fácil caer en el engaño y desbordar en llanto si te saben engatusar. Por supuesto que lo pudo haber pensando, pero la bruja lo afirmó porque sabe que nadie me va a corroborar si fue cierto o no. Por supuesto que no lloré, pero me hice el sorprendido y puse mi carita de niño al que le roban su paleta pa que la nalguita cayera y se ensartara en mi verga. La mano me sudaba y ella no la soltaba y su tacto obligaba a la erección del miembro. La bruja no sólo me leyó la mano sino hasta la mente porque se dio cuenta de que le tenía ganas e, instintivamente, me soltó la mano y alejó la silla, donde estaba sentada, de mí. Yo picado en su choro le pedí que me dijera algo más de la que se fue y ella continúo con el rollo de que murió bien aislada pero que desde el cielo me estaba protegiendo porque tiene un corazón muy grande y una fuerza increíble. Más increíble era mi erección la cual evidenciaba por el short que traía puesto. Cansado de no poder dejarlo estirarse a sus anchas, lo liberé de su prisión y le pregunte a la quiromántica si podía leer lo que mi miembro decía. Con la misma mano con que agarró la mía para leerme el futuro agarró mi pene y lo masajeó con movimientos circulares mientras ella me decía que mi pito decía que quería algo, pero que todavía no sabía qué era. Le pedí que hablara con él, pues seguramente quería expresarse de otra manera. Entonces ella se puso a dialogar con mi reata vía su lengua, pero cuándo le pregunté que decía éste me dijo que todavía no le quedaba claro. Volvió a tomarlo con la mano mágica y lo puso más tieso que antes. Comencé a desvestirla y a meterle mi lengua en las orejas y su boca. Sus pezones erguidos los apreté continuamente para excitarla más y a morderla alrededor del cuello. Una vez que quedó completamente desnuda tomé asiento y la deje que se sentara sobre mí, permitiendo que mi verga se introdujera en su rosado coñito. Mientras se meneaba de arriba abajo, suavemente, le pregunté si ya había descifrado lo que mi miembro le quería decir. Me comentó entre espasmos que cada vez estaba más segura de lo que era, pero aún no me decía qué. La llevé al suelo y la coloqué en posición ?L? para seguir con la rutina del mete y saca mientras mordía y lamía la pierna que tenía al aire. Nuevamente le pregunté qué quería decir mi glande que lo tenía tan insatifecho y ella me pidió esperar tantito pues apenas iba a terminar de hablar con él. La quiromántica empezó a gritar, primero de manera discreta, pero conforme arremetía con fuerza elevaba el tono de sus gritos hasta contagiarme un poco. Mejor baje el ritmo de mis acciones y, además, cambié la posición porque mis rodillas se quejaban de la rudeza del suelo. Me tendí sobre el piso y la nena encima de mí. Una vez más comenzó el sube y baja de su cuerpo, golpeándose con mi vientre. Cuando aceleramos el ritmo le pregunté si ya sabía qué onda con mi ñonga. Entonces, finalmente, entre gritos y convulsiones me dijo que mi pene le estaba diciendo que estaba harto y a punto de estallar, lo cual, efectivamente, ocurrió en ese momento. Mi espalda estaba completamente sudada, al igual que todo el cuerpo de ella que aún temblaba sobre mí. Saqué mi miembro de su hoyito y lo acaricié en señal de comprensión. Le pregunté a mi brujita qué era lo que decía ahora y me dijo que le decía que ya se sentía mejor porque sólo quería desahogarse un poco. Comenzó a vestirse y me pidió un vaso con agua. Cuando regresé de la cocina ella ya estaba lista para partir. Se tomó el contenido del vaso, me dio u beso en los labios y me pidió acompañarla a la salida, me puse el short. Cuando abrí la puerta me encontré con tres mujeres que estaban por tocar el timbre, quiromántica se despidió de nuevo, esta vez sólo con una mano alzada y se alejó por la calle. Mientras, las tres mujeres, vestidas muy formal y con sombrilla para protegerse del sol me preguntaron si alguna vez había hablado con dios? Las invité a pasar, tal vez ellas pudieran explicarme por qué mi verguita estaba insatisfecha otra vez y como con ganas de explotar?
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